Pienso que en Costa Rica lo que está quebrado no es sólo el Poder Judicial sino nuestra idiosincrasia misma. El meollo del asunto no está sólo en el hecho de señalar el resquebrajamiento de nuestro sistema judicial, sino en escavar un poco más a fondo sobre la raíz de todas estas fallas.
nos hemos dejado arrastrar por una globalización monstruosa que nos ha llevado a dejar a un lado todo aquello sobre lo que edificamos nuestra totalidad de reglas en cuanto a la forma tan peculiar de regir nuestra sociedad. Hemos dejado atrás los cimientos más arraigados que guiaban nuestra senda por el camino de lo correcto para caer en el mimetismo de las grandes sociedades "DESARROLLADAS", y esto ha llevado al traste la ejemplar estructura que nos caracterizaba como la antaño SUIZA CENTROAMERICANA...
Como es bien sabido, yo no nací en este país. Pero una de las razones por las que mi familia y yo decidimos quedarnos y probar suerte fue precisamente por la transparencia de su gente y su innato respeto a las reglas de la sana convivencia. La justa concepción de derechos y deberes de todos los ciudadanos, en donde todos eran considerados en una total y absoluta igualdad de condiciones. Pero conforme han ido pasando los años, mi cabello se ha ido tornando gris, y la vida me ha ido enriqueciendo con un sin número de experiencias, lastimosamente me he dado cuenta de que en este país unos son MAS IGUALES QUE OTROS.
Me duele sobremanera, porque al lado de un acelerado desarrollo en materia de infraestructura, también observamos el menoscabo de nuestros valores y principios. Entonces me pregunto Cómo pretendemos hacer frente a esta enorme invasión si no tenemos las armas ideológicas y morales necesarias para combatirlo? No es sólo el Poder Judicial el que está quebrado, es la sociedad misma la que agoniza.
Hemos caído en la falacia de creer que con la apertura al mundo somos más INDEPENDIENTES, cuando en realidad, esto nos hace más dependientes de quienes queremos liberarnos. Y esto se ha visto reflejado hasta en la forma de cómo ventilamos nuestros problemas sociales en nuestras salas de justicia.
Cárceles con hacinamiento. Delincuentes cada vez más jóvenes, casi niños. Una aplicación de la justicia cada vez más permisiva, en donde se denota la disque humanización y evolución en la aplicación de nuestras leyes. Pero todo esto no viene a ser sino una consecuencia de lo mal que estamos en materia moral. una moral que hasta cierto punto se nos torna en provisional y no definitiva a la hora de juzgar lo que desde nuestra perspectiva está mal o incorrecto.
Es inaudito ver como amparados y excusados bajo la sombra del desarrollo, nos hacemos tolerantes de muchas actitudes que antaño eran algo que atentaban contra nuestras buenas costumbres.
Como maestra de escuela me preocupa sobremanera como la violencia, la incipiente delincuencia ha penetrado los muros de nuestras aulas. Cómo va a ser posible que a este nivel ya sea casi imposible el establecer lineamientos de conducta y mantener el orden en esos sagrados recintos? Pero esto no es culpa del sistema, no es culpa de los docentes, no es culpa de los niños...Nada que ver! Esto viene de más atrás... LOS HOGARES! Ya ni siquiera los padres somos capaces de poner orden en nuestras familias. Nos hemos limitado a ser simples proveedores, absorbidos por el creciente consumismo legal que nos invade. Casi ni conocemos a nuestros hijos. Mucho sabemos en qué andan. Es realmente triste! Y a mí, en lo personal, me toca vivir las dos caras de la moneda: madre y maestra.
Entonces creo que ni siquiera tenemos el valor moral suficiente para criticar a nuestro sistema judicial, si nuestro propio sistema, en nuestros hogares está por el suelo. Debemos primero ver la viga que tenemos en nuestro ojo para poder criticar la basurita que está en el ojo del vecino. Debemos echar una miradita dentro de nosotros mismos y ver en qué estamos fallando. Ver y preguntarnos qué podemos hacer nosotros por nuestra agonizante Costa Rica... antes de ponernos a criticar lo que ella está haciendo por nosotros! Por supuesto que es más fácil criticar que aportar soluciones. Pero creo que aún estamos a tiempo. preocupémonos no por ver lo que los demás opinan de nosotros, o de cómo nos perciben nuestros países vecinos o las grandes potencias mundiales (como Estados Unidos).
Enfoquémonos en hacer un auto análisis a nivel de familia, de sociedad, para ver en qué estamos fallando y tratemos de dar soluciones factibles. Recordemos que los delincuentes no son creados en probetas. Salen de familias con contextos y realidades socioeconómicas diferentes, que actúan y reaccionan de acuerdo a la realidad que les ha tocado vivir en esta nuestra COSTA RICA, en donde unos son MAS IGUALES QUE OTROS!
ISABEL RUIZ...
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